Para comprender el silencio lineal el alma requiere ver algo que calle. Soporte :Videoarte (escultura) Duración: 00;06:00 Min.2021










La irrupción delicada ante tan grandiosa montaña el Wayna Potosi. Ante el solos, ante el desafío de esas bastedad proyectual de la voluntad, que se encuentra en la montaña, una resonancia del alma se a nutrido enfrentando a la única forma de lo masivo, que reposa en la singularidad de las formas insoportables bellamente insoportables.

Pero algo que sobrepasa a la magnitud de los seres perpetuos es el paisaje del alma, plagado de alturas y descensos bruscos valles ríos, soles eternos. La cuestión de la forma transporta la impresión que causan como la potencia de la existencia, aquello que es menos que cualquier forma de aquello que es mas que todas las formas accesiblemente desde aquellas alturas del alma recogidas con la mano.

Las líneas de que brotan de un cuerpo encuentra en el aislamiento un punto de apoyo que fluye, dejándola escapar, como cuerpos unitarios que nacen de una individualidad. Al caer su caos se desliza sin contrapesos ambos caminos como de la nada se dejan llevar, el ondulante desasosiego de las formas exhala con el viento en su tensión de contrabalanceo, las líneas placidas parecen fundirse de modo singular corrompiendo la caída, de modo que las pendientes abren sus brazos aceptando por un momento a la materia ,solo cuando el cielo y la montaña están limpias y aceptan a la materia de otro tiempo, apuntan a un mundo que parece pertenecer a un orden distinto de la tierra, aquello que es el mismo tiempo, lo mas alto lo mas profundo hace raíces como un océano de silencio. Para comprender el silencio lineal el alma requiere ver algo que calle.


https://youtu.be/0eYhKfIU9uI







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